"Aquel cuyo nombre está escrito en el agua". Epitafio en la tumba de John Keats.
lunes, 20 de octubre de 2014
LA HELADA
Mirad el llano cuando rige Enero...
Aguardan primavera los pastores
y el gris sudario de lejanas flores
vuelve al terruño avaro semillero.
Ved cómo cruje el paso, cómo, fiero,
azota con su fusta los alcores
el despiadado cierzo, en los albores
del año que tirita pordiosero.
Pues, pese a todo, tal invierno es nada
al comparar con el desdén que hiere
clavando crudo su implacable espada.
Definitiva escarcha, sólo infiere
que la ilusión del alma enamorada,
presa del hielo, languidece y muere.
lunes, 6 de octubre de 2014
POETAS ROMÁNTICOS INGLESES: CANTO XIII
Ven a mí. Ahora que la noche
arrastra su mortaja sobre la ciudad
de las multitudes sin nombre,
trayendo para muchos el bálsamo del sueño
y para otros la desvelada
preocupación, la insidiosa conjura,
ven, que nunca había estado
mi alma tan dispuesta a abrazarte,
ni eran tan tuyas mi soledad
ni esta hambre de ti.
Apartemos la vista del decrépito,
que se pega a su lecho
como si fuera una frágil tabla
de salvación sobre el mar de sus temores,
del dormido burgués,
que echa tan bien sus cuentas
después del copioso ágape,
de los desesperados, bajando
en su condena hasta el infierno
con turbulentas pesadillas.
A todos esos no les pertenece tanto
la noche como a nosotros, Hada
mía, cuando la desnudez
es suficiente para encender el aire
y en el altar de plata de la Luna
nuestros cuerpos lentamente se inmolan
hasta matarse a sí mismos,
viviendo luego
bajo la renacida piel del otro.
Yo te presiento en mí y te llamo,
acuciando tu llegada,
tu entrega, tu aliento jadeante,
el bronce de tus muslos, el cálido
monzón que derraman tus besos:
húndete en mis entrañas
igual que un ávido florete,
vuela en mi horizonte,
piérdete en esa hondura, que ya es tuya
también, pues por mucho que busque
el fanal del hastío ya no te encontrará...
lunes, 22 de septiembre de 2014
EL EJÉRCITO DEL INVIERNO
Amanecimos cercados.
Los árboles sin hojas,
hechos cautivos,
sucumbían bajo telarañas de escarcha.
Todo el campo representaba
un derribado y sucio tendedero.
Jirones de nubes, detenidos en el aire,
se desplomaban después
y eran hollados
por cientos de caballos fantasmales.
Una especie
de acerado cristal nos oprimía.
Al caer la tarde, aquí y allá
las fogatas de los campamentos
latían en la luz mortecina.
Las barbas de los soldados,
brillantes de nieve desmenuzada,
temblaban bajo el murmullo
de idiomas bárbaros, que el viento
recibía para proyectar entre ráfagas.
Cerca de la rubia chimenea,
yo pensaba en las leyendas medievales
y más antiguas.
Resulta difícil entenderse
cuando tú, mientras tanto,
tan sólo respirabas hostilidad,
como si para siempre
te hubieran arrebatado las playas
de Alicante y la ocasión, con ellas,
de lucir el palmito.
lunes, 8 de septiembre de 2014
INTIMIDAD
Morder la rosa que tu labio ofrece
entreabierta, sensual... Ser el bajío
de tu boca velera, el lento estío
del beso que la entibia y humedece.
Sobre tu piel, que al tacto se estremece,
deslizarme con dedos de rocío...
Pulsar un clavicordio. Ver el río
que en tu desnudo cuerpo resplandece.
En un turgente frenesí de dunas
mis brazos anudar... Sentir que, añejo,
este fuego despierta si lo acunas.
Para después temblar, acto reflejo,
las cadenas soltando de dos lunas,
y hacer mi carne de tu carne espejo.
lunes, 11 de agosto de 2014
NINFEO
Si sabes, ninfa, hacer que me enamore
con la amapola urgente del deseo
y al hilo de tu angosto devaneo
que ya en la calle o entre rejas llore,
conseguirás seguro que te adore,
pues todo lo que escucho y lo que veo
lo llenas tú, con alto pastoreo
que no admite que norma lo valore.
Moras como gigante diminuto
en mi cuerpo mortal, me ves caerme
y levantarme limpio con tu fruto.
En mí penetras para poseerme.
En mí te quedas para, en tu absoluto,
el corazón de pulpa deshacerme.
lunes, 14 de julio de 2014
POETAS ROMÁNTICOS INGLESES: CANTO XII
El último día del mundo es este día
en el que tengo que alejarme de ti.
Y, sin embargo, nubecilla, halo
polvoriento, evaporada sombra, humo,
siendo ya casi nada,
sé que en adelante el poco
o mucho tiempo que me reste
hasta volver a lo que éramos
residiré en tu apartada esencia.
El delgado umbral de mi vida
no será, pues, la soledad,
ni atenderé las peticiones
de mi desfalleciente alma sin oírte,
ni tampoco las manos que alce
para cubrirme del Sol
dejarán de notar tus propias manos.
Aunque un vasto territorio
nos separe, no puede evitar
en modo alguno
ese doble latido de mi corazón
al albergar tu sueño.
Diseñando los edificios fugaces
de los poemas siempre te incluyo a ti;
habito, duermo, pienso...
y en todo vas conmigo,
que las manzanas de mis palabras
ya condensan tu sidra,
y mi pesar tu lluvia,
y cualquier cosa que haga
jamás estará libre
de tan íntima complicidad.
Si acaso elevo al Cielo mi plegaria
estoy seguro de que también
se redime tu boca;
y si llego a llorar
siento que las estrellas
tiemblan al unísono
en las bañadas mejillas de los dos.
martes, 1 de julio de 2014
DON DE LA PALABRA
No me acostumbro a oírla
en boca de políticos:
los muy apestosos.
Tampoco creo que en pólizas,
folletos, reclamaciones
administrativas
o títulos de propiedad
pueda enorgullecerse.
Si a la criatura humana
se le otorgó este don no fue
para ser malgastado en todo esto.
Decir acaso
que "este Sol de enero
recorre el cielo en su brasero de ámbar",
o que "la musa peina
el oscuro abanico de sus cabellos
sin saber que la estoy contemplando",
se acerca certeramente a lo esencial.
El íntimo deseo de comprimir
la belleza es la forma
pasajera, el pálpito fugaz
que nos hace partícipes de lo eterno.
Cabe calentarse
con esta certidumbre
en medio de la fría soledad del mundo.
Cabe echar al olvido
los desperdicios de unos cuantos telediarios.
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