Al siglo XVIII se le suele denominar "Siglo de las Luces" o de la "Ilustración". La corriente de pensamiento racionalista alcanza su máxima expresión en esa centuria, lo que significa que la Razón es elevada a la categoría de suprema fuente de certidumbre, dejando en segundo plano a la fe religiosa o a la tradición. La imitación de lo natural, la Tolerancia y la fe en el Progreso son otras ideas que cobran fuerza, unidas al sentido utilitario de la existencia y a la preocupación por el bienestar material. Los seres humanos, según la moda de los tiempos, han de orientarse preferentemente hacia la búsqueda de la felicidad sobre la tierra.
En España, el último rey de la Casa de Austria, Carlos II, murió sin descendencia en 1700. Tras una Guerra de Sucesión que duró trece años y que se libró tanto en la Península como en el resto de Europa, accedió al trono Felipe de Anjou, un nieto de Luis XIV de Francia, que reinaría como Felipe V. De esta forma, la dinastía francesa de los Borbones sustituyó a los Habsburgo en la Corona española. Reinarían después Luis I, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV, los cuales, con la colaboración de ministros como Patiño, Ensenada, Floridablanca y el conde de Aranda, impusieron un estilo de gobierno al que se llamó "despotismo ilustrado", cuyo lema era "todo por el pueblo, pero sin el pueblo".
El influjo francés inspiró la instauración del modelo centralista en la administración española. Los Decretos de Nueva Planta (que culminaron en 1716) suprimieron los viejos fueros y privilegios territoriales, lo cual suscitó malestar especialmente en Cataluña. Pero como, al mismo tiempo, desaparecieron las fronteras interiores y se liberalizó el comercio con América, la burguesía catalana (y en particular la ciudad de Barcelona) inició el camino de su pujanza económica. Se proyectaron también planes para la reforma agraria y se fomentó (como nunca hasta entonces) la industria nacional. Es precisamente durante el siglo XVIII cuando los talleres textiles de Cataluña y de Valencia alcanzan notable renombre por la calidad de sus trabajos.
La población española aumentó de siete a doce millones de habitantes entre 1700 y 1800. La curva demográfica se enderezó definitivamente y el país se libró de las terribles plagas que lo azotaron en el siglo XVII. Por otra parte, disminuyó el número de nobles y el de eclesiásticos, y se incrementó de modo paralelo el de artesanos, comerciantes y profesiones liberales, engrosando las filas de las "clases medias". Dicha evolución contribuyó al cambio de mentalidad pragmática y mercantilista típica de la época.
En cuanto a la política exterior, los sucesivos reinados borbónicos se caracterizaron por dos líneas principales de acción: la alianza con Francia y las relaciones con América. Respecto a la primera cabe mencionar los llamados "Pactos de Familia", que representaban la solidaridad entre los monarcas de Madrid y sus parientes de París, y la conmoción que supuso, a partir de 1789, la Revolución francesa, vista con gran temor por los gobiernos absolutistas. Por lo que se refiere a los dominios americanos, los intercambios comerciales crecieron extraordinariamente, favorecidos, entre otras cosas, por el renovado poderío de la Flota española; pero la contrapartida fueron los continuos choques y guerras con Inglaterra, eterna rival de España en la expansión atlántica.
El balance del siglo XVIII español resulta positivo en términos de desarrollo económico y de realizaciones materiales. Y, sin embargo, tiene también su "lado oscuro", que no es otro que la división entre los sentimientos de los habitantes del Reino. A este problema dedicaremos el capítulo siguiente de la serie.
Fuente: "Historia de España Moderna y Contemporánea" (José Luis Comellas, Universidad de Sevilla).
Imagen: Palacio Real de la Granja de San Ildefonso (Segovia), residencia habitual de Felipe V.

Llena de curiosidades como siempre, nuestra ESPAÑA . Me ha encantado. Muchas gracias Rafael por culturizarnos tan amenamente.
ResponderEliminarMe alegro de que te guste, Nieves.
Eliminar¡Muy interesante, gracias por compartir!
ResponderEliminarDe nada, es un placer escribir acerca de estos temas.
EliminarGracias por dar a conocer tan importante documento y resumen histórico, que supongo muchos compartimos, claro con matices.
ResponderEliminarGracias, amena síntesis de una época.
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