El descubrimiento, conquista e hispanización del continente americano configuran uno de los hechos más destacados de la Historia Universal. Su trascendencia resulta tanto mayor hasta el punto de que, a partir del siglo XVI, la historia de América no puede explicarse desvinculada de la historia de España, como tampoco puede explicarse la historia de nuestro país sin conexión con la historia de América.
Ciertas circunstancias hicieron posible que el Nuevo Mundo fuera descubierto para la civilización occidental por una escuadra española. Castilla y Aragón, al unirse, organizaron un Estado moderno y capacitado para una empresa de semejante envergadura; la Marina castellana de la época era la mejor, junto con la portuguesa, que podía llevar a cabo viajes de larga duración; un nuevo tipo de barco, la carabela, resistente y maniobrable, resultaba ideal en las grandes travesías; y, por último, la posesión del archipiélago canario, situado en la cabecera de los llamados vientos Alisios, facilitaba el cruce del Atlántico en un plazo relativamente corto.
La presencia castellana en las islas Canarias databa ya de los comienzos del siglo XV, pero se culminó durante el mandato de los Reyes Católicos. Las expediciones de Juan Rejón, Pedro de Vera y Alonso Fernández de Lugo, entre 1478 y 1496, conquistaron Gran Canaria, Tenerife y La Palma, que eran las últimas islas que restaban por ocupar. Todo en la empresa canaria (la organización de la conquista, las fundaciones, la fusión de razas, los métodos misionales) forma un llamativo precedente de lo que iba a producirse años después, y a escala mucho mayor, en América.
Entretanto, un marino algo estrafalario, que se decía de origen genovés y conocedor de todos los mares, se presentó en la corte de los Reyes Católicos en demanda de ayuda para un gran proyecto de exploración. Su idea, en parte genial y en parte equivocada, consistía en llegar a las costas de Asia navegando hacia el Oeste. Los entendidos dudaban de que tal propósito pudiese realizarse, pero la fe de Cristóbal Colón acabó por convencer a Fernando e Isabel. Los monarcas le concedieron el título de Almirante, tres carabelas con tripulación española y una serie de promesas si era capaz de arribar al Lejano Oriente. El viaje, realizado entre el 3 de agosto y el 12 de octubre de 1492, representa un hito memorable en la aventura de la Humanidad. Colón y sus hombres no llegaron a Asia, como pretendían, sino a un nuevo continente que más adelante se llamaría América. Los españoles sin embargo preferirían, hasta el siglo XVIII, designarlo con el nombre de "Las Indias", y con el de "indios" a sus habitantes.
En viajes sucesivos, que se prolongaron hasta 1502, Colón exploró la zona de las Antillas y el Caribe, y las costas de América Central. Otros navegantes ampliaron el territorio conocido. Pero el periplo era largo y peligroso, el clima insano y las riquezas que se esperaba encontrar no aparecían por ninguna parte. Colón, mediocre gobernador, realizó acciones criticables en más de un aspecto y al fin se le hizo regresar a España para rendir cuentas. Habrían de pasar todavía unos decenios antes de que el Nuevo Mundo desplegara ante los ojos de los españoles toda su magnificencia.
Fuentes: "Historia de España Moderna y Contemporánea" (José Luis Comellas, Universidad de Sevilla).
Imagen: Recreación pictórica de la llegada a Guanahaní el 12 de octubre de 1492.

Una preciosidad de nuestra historia, como siempre. Muchas gracias Rafael !!
ResponderEliminarMe alegro de que te haya gustado.
EliminarAunque sean hechos de todos conocidos, hay algún matiz interesante, por ejemplo la importancia de las Islas Canarias.
ResponderEliminarNo presentaron visa para tocar tierras americanas.
ResponderEliminarGrandes gestas de nuestros antepasados... España hizo que el mundo moderno cambiase, a partir del descubrimiento de América, el mundo cambió y España fue la protagonista...
ResponderEliminarA partir de ahí todos sus enemigos se morían de la envidia y se inventaron la Leyenda Negra contra España.
Muy cierto. La mayor parte de la llamada "Leyenda Negra" no es más que propaganda de guerra dictada por la envidia y la rivalidad. Lo malo es que hay gente que la sigue aceptando como válida, pese al desenmascaramiento que han hecho de ella muchos historiadores, tanto españoles como extranjeros. Por otra parte tampoco debemos caer en el maniqueísmo de cambiar el "negro" por el "rosa". Cualquier acercamiento a los hechos del pasado se debe hacer con rigor y objetividad.
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