"Aquel cuyo nombre está escrito en el agua". Epitafio en la tumba de John Keats.
viernes, 21 de abril de 2017
SONETO DE LAS GANAS DE TI
Me muero de nostalgia de tus besos,
que mal tu ausencia desterró placeres;
estoy en este cuarto sin enseres
yermo, doliente, triste, entre diviesos.
Mi corazón añora los excesos
de tu pasión ingente... No hay saberes,
salvo sentir que tú también te mueres
lejos del roce de mis labios presos.
Tu nombre escrito en amarilla arena
proclama mudo mi desierto ardiente:
piel imborrable, se repite y dura.
Por tanto anhelo me emborracho en pena,
y ya me encuentro lleno solamente
del amargo licor que el alma apura.
lunes, 3 de abril de 2017
POETAS ROMÁNTICOS INGLESES: CANTO XXI
Inmensa es tu hermosura
cuando se sobrepone a las embestidas
del deforme infortunio.
Sí, me basta contemplarla
emergente de ese pánico atroz,
erecta como un lirio
que arroja de su recuerdo a la tormenta
y busca la caricia del cielo
serenado, la mansa ola de paz
y beatitud que, descendiendo
benéfica, el último
despuntar de la amargura abate.
Porque con harta persistencia
tantas veces conspiran
en su contra la incomprensión,
la mezquina malicia,
los torpes malos tratos
de la insensibilidad, el pozo
de serpientes de la envidia,
y así es más meritorio
que tu sangrante ninfa
vuelva la mirada a la voz
que pronuncia su nombre,
a los brazos leales que la esperan,
y aun gimiendo caída
halle la voluntad de levantarse.
Divina Amada mía, mi entrega
a ti antes es privilegio
que mera obra del bien,
pues enriquecidos me devuelves
los ojos y el propósito,
y no aman mis labios
el delicioso néctar de la poesía
con mayor pasión
que al tibio viento susurrante en tu boca.
Florece ahora risueña, bebe
mi misma lluvia y saluda en el alba
idéntico astro propicio:
en todo eso está el rescate
que ha pagado mi alma para ti.
martes, 21 de marzo de 2017
TAGORE
Mañana de lluvia y cafetería.
Mientras la regadera de los cielos
insiste, machacona,
en anegar la calle
tomo distraído el periódico
que algún cliente abandonó.
Leo entre las efemérides
el ciento cincuenta aniversario
del nacimiento de Tagore.
Se añaden también algunos versos
de contenida pasión temblorosa.
Recuerdo que una vez
tuve un libro suyo,
allá en la adolescencia.
Supongo que se habrá
extraviado, junto a los sucesivos
ropajes de la edad.
De repente me asalta
el propósito de buscarlo,
aunque no sepa muy bien
por dónde comienzo
y a pesar de que la molestia
resulte probablemente inútil...
La noticia menciona
que en 1913, en una
ceremonia olvidada,
se le concedió el Premio Nobel.
Bueno, no tan olvidada,
porque yo, sin ir más lejos,
lo estoy considerando
como si hubiera sido ayer.
martes, 7 de marzo de 2017
ROMANZA EN CUATRO
Alas, fuego,
rojas lenguas,
serenata
que, violenta,
los balcones
de una celda
coge, asalta,
dobla, enreda,
agua en olas,
rota estrella,
carne dulce,
larga queja
que por vías
paralelas
corre y junta
dos ausencias:
fue mi ansia
-¿lo recuerdas?-
ágil daga,
rauda flecha...
Pero ahora,
costra seca,
gris brasero,
bicicleta
ya oxidada
de las venas,
torpe, gorda,
mosca terca,
que recorres
andariega
de mis muebles
la madera,
conocida,
sobria y vieja,
como mancha
que me impregna:
tus bastones,
¡oh, tristeza!,
paso a paso
mi piel llevan...
martes, 21 de febrero de 2017
EL PIANISTA
El otoño es un pianista
que derrama su agua melancólica
sobre el alma.
Las hojas caen y apenas
rozan el suelo, como dedos
acariciando leves
teclados de marfil.
Pero el pianista continúa
pronunciando su frase
lentamente.
En la sala en penumbra,
las notas vuelan entre el terciopelo
de los muebles marchitos,
entre el sopor
de las plantas antiguas,
más allá de las esquinas
de los retratos apergaminados.
La lluvia
dibuja en los cristales
un pentagrama ilusorio.
Y la frase se escucha
en el silencio,
sumergiendo su cubo de madera
en el profundo pozo de mí mismo.
El alto cielo oculta,
tras las dunas de nubes,
el recuerdo de la brasa del sol,
mientras el viento
en las copas de los árboles
susurra unas palabras
que nadie parece comprender.
Salvo acaso el pianista,
terco intérprete
de la letra brumosa
del corazón,
persistiendo a despecho
de los desaforados ruidos de este mundo.
Ahora lo oigo claramente
y sé descifrar
la tristeza perenne de su música:
hoy hace cuatro años
que mi padre ha muerto.
domingo, 5 de febrero de 2017
EL IMPULSO
Si tú estás triste no hay mayor tristeza;
si lloras de pesar mi luz se apaga;
y si padeces por tu senda aciaga
mi propio caminar también tropieza.
A tu consuelo, rauda, se endereza
mi vida, que te siente abierta llaga,
a separar de ti la hiriente daga,
a soldar nuestras almas de una pieza.
Quiero tu daño reducido a nada
y en este campo, que serena al viento,
bruñir paciente amanecer de oro.
Quiero volverte alegre la mirada,
resucitar las dalias de tu aliento,
poner tu risa en el celeste coro...
martes, 17 de enero de 2017
PETICIÓN DEL POETA
No lo ignores: advierte que es ahora,
al instante del rayo intenso y breve
que prende tu heredad, mientras se cebe
con nuevas vetas de ilusión la aurora.
Haz de brisa mis labios, mi señora,
antes que muera nuestro cuerpo leve;
no te prives de aquello que conmueve
más que nada en el mundo si enamora.
Pues cuando el caño juvenil su riego
extinga, en el vergel donde vivías
sólo la tierra cubrirá tu pozo.
Sobre el altar que iluminaba el fuego
verás un nido de cenizas frías,
el tiempo huído y con él tu gozo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






